Tipos de fraude · 7 de 9

El durmiente: el atacante que construye una historia impecable y el freelancer que cobró un proyecto dejan el mismo rastro


Cómo ataca

Tiene una tarjeta robada que se ve limpia, y decide no usarla todavía para lo que le interesa.

Durante semanas compra el mercado, la gasolina, una cena barata. Siempre con CVC. Siempre con la verificación del banco cuando se la piden. Paga puntual lo que haya que pagar. Cada compra suya, de esas semanas, es una compra que aceptarías sin pensarlo.

Lo que está haciendo es construirte una historia. Quiere que tu sistema mire esa tarjeta y vea un cliente con antigüedad, con hábitos, con un promedio tranquilo. Que el día que llegue una compra distinta, tu sistema la compare contra ese pasado y la deje pasar.

El día lo elige él. Puede ser a los diez días o al mes. Y ese día se lleva todo lo que pueda en unas horas: varias compras grandes seguidas, la misma tarjeta, el mismo aparato de siempre.

Después desaparece. No vuelve a intentar nada con esa tarjeta, porque ya sacó lo que iba a sacar.

Quién se le parece y es honesto

El freelancer que cobró un proyecto. Dos o tres semanas casi sin comprar nada, porque no tenía con qué. Le entra el pago y en tres días se pone al día con todo: la renta, el mercado atrasado, las cuentas, una salida a comer. Después vuelve al silencio hasta el siguiente cobro.

El que compra el electrodoméstico que venía pensando. Meses de compras chicas y una compra grande el día que juntó el dinero. La tarjeta lleva tiempo portándose bien porque el cliente es de verdad.

El que se va de viaje. Semanas normales, y de golpe tres días de vuelos, hotel y restaurantes, todo junto y todo caro. Luego vuelve a su rutina de siempre.

Los tres tienen la misma forma: una calma larga, un pico corto, y silencio otra vez.

Lo que sí los separa

  • Qué se compra el día del pico.
    • El freelancer: paga cosas que tenía pendientes, y se le nota en el tipo de comercio: la renta, el súper, las cuentas del mes.
    • El durmiente: compra lo que se revende, y todo el mismo día.
  • Qué pasa después del pico.
    • El freelancer: baja el ritmo, pero sigue apareciendo: un café, la farmacia, el transporte.
    • El durmiente: se corta seco. La tarjeta que compraba todas las semanas deja de existir de un día para otro.
  • De dónde salen las compras tranquilas.
    • El freelancer: compra desde donde vive, y sus comercios quedan cerca unos de otros.
    • El durmiente: sus compras chicas caen en comercios que no arman una rutina: no hay un barrio, no hay un horario, no hay dos veces el mismo lugar.
  • Cuánto se parece el pico a la calma.
    • El freelancer: el día del pico compra en los mismos sitios donde compraba antes, con más frecuencia.
    • El durmiente: el día del pico aparece en comercios donde esa tarjeta no había estado nunca.
  • Qué tan perfecta fue la calma.
    • El freelancer: en esas semanas flojas se le cayó alguna compra por saldo, abandonó un carrito, tecleó mal algo.
    • El durmiente: sus semanas tranquilas salen sin un solo tropiezo, con CVC y verificación en todas.
  • Qué relación tiene el pico con el calendario.
    • El freelancer: su pico cae cuando le pagan, y eso se repite con cierto ritmo mes a mes.
    • El durmiente: su pico cae el día que él decidió, sin nada alrededor que lo explique.

Cómo muta cuando lo detectas

  1. Frenas la compra grande que rompe con su historia. Corta el pico en varias compras medianas a lo largo del día, cada una lo bastante parecida a lo que venía haciendo.
  2. Miras cuánto sube el gasto de un día respecto de las semanas anteriores. Estira el pico a dos o tres días, para que la subida quede repartida.
  3. Le pides verificación en las compras del día del pico. Las pasa, porque tiene los datos. Lo que hace después es adelantar el pico: cuanto más corta la calma, menos historia tuya tiene que arruinar.
  4. Empiezas a mirar la calma en vez del pico. Alarga las semanas tranquilas y les mete variedad: comercios repetidos, un horario más fijo, alguna compra que se cae a propósito.
  5. Marcas la tarjeta que se apaga de golpe después de gastar fuerte. Deja compras chicas goteando unos días más, para que la tarjeta no muera el mismo día del pico.

Ese último paso es el que cuesta, porque lo obliga a sostener el disfraz después de haber cobrado. Cada día que sigue comprando para taparse es un día más en que puedes atarlo a lo que ya se llevó.

Cierre

Lo incómodo del durmiente es que su parte visible es la parte buena. Las semanas que usarías para confiar en esa tarjeta son las semanas que él pagó para que confíes. La decisión del día del pico depende de si tu sistema lee esa historia como respaldo o como algo que también hay que mirar.

¿Y cómo se resuelve?

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Escrito por Elio Rincón, fundador de Frauddi. Escribe sobre IA, seguridad y fraude en e1i0.com.